¿Círculos de Diálogo? ¿Qué son?
¡Hola de nuevo, tejedores!
Espero que tengáis ganas de seguir descubriendo más sobre mí y mis experiencias en la convivencia. Para que este blog empiece a tomar más forma, creo que es fundamental comenzar presentándoos qué son los círculos de diálogo y cómo funcionan. Aunque la mejor forma de entenderlos sea a través de la experiencia, voy a tratar de describirlos lo mejor posible para que podáis sentir, aunque sea en la distancia, cómo sería experimentar un círculo.
¿QUÉ SON LOS CÍRCULOS?
Los círculos son una práctica restaurativa que busca promover el diálogo en grupo para abordar distintos temas y conflictos. No se utilizan únicamente cuando surge un problema, sino que también pueden servir como una forma de prevención y de mejora de la convivencia. Este diálogo no es un diálogo cualquiera, sino que está organizado de forma que todas las personas del grupo tengan la oportunidad de participar y compartir sus opiniones o ideas sobre las preguntas o temas que se planteen.
Los círculos pueden realizarse con personas de cualquier edad, ya que su complejidad depende principalmente de las preguntas o de los temas que se aborden. El objetivo principal de un círculo es fomentar la escucha activa entre todas las personas que participan y fortalecer los vínculos entre ellas, contribuyendo así a crear un grupo más unido.
Como os he contado antes, explicado así, los círculos pueden sonar un poco abstractos, y es totalmente entendible. Por eso, en lugar de limitarme a describirlos, me gustaría que intentáramos vivir una pequeña simulación de lo que sería un círculo mientras os explico su estructura y funcionamiento.
Para ello, os voy a pedir algo muy sencillo: imaginad que, por un momento, nos encontramos todos en una clase donde las mesas están apartadas y nos sentamos en círculo.
En este círculo hay un facilitador (aunque en la realidad puede haber más de uno). Estas personas se encargan de guiar el círculo y normalmente se reparten las preguntas o el guion, por decirlo de alguna forma.
Para comenzar, el facilitador nos explica en qué va a consistir este círculo. En nuestro caso irá sobre el bienestar, uno de mis temas favoritos. Después, nos explica que solo va a poder hablar la persona que tenga el objeto que nos muestra. Puedes imaginarte el objeto que más te guste. Mi favorito de los que usábamos en el instituto era un squeeze toy con forma de cerebro. No sabes la tranquilidad que daba aplastarlo y jugar con él mientras hablabas.
Antes de empezar, el facilitador nos recuerda las normas básicas del círculo: respetar la palabra, escuchar a las demás personas sin juzgar y hablar siempre con respeto y desde la primera persona, YO.
ESTRUCTURA:
Una vez que ya nos explica todo esto, da pie a la primera pregunta del círculo: el CHECK-IN. Esta es la primera parte y se trata de una pregunta de inicio para romper el hielo. Son preguntas que nos ayudan a conocernos mejor y a compartir pequeños aspectos de nuestra vida que normalmente no solemos contar.
Si las personas del grupo no se conocen, aprovechamos esta pregunta de inicio para añadir además una breve presentación, nuestro nombre.
Aquí aprovecho para haceros mi pregunta favorita de los círculos que he realizado: Si pudieras elegir un superpoder, ¿cuál sería?
Os doy unos segundos para que lo penséis.
¿Qué contestaríais vosotros?
En un círculo real, cada persona tendría su momento para compartir su respuesta mientras los demás la escuchan sin interrumpir.
Además, es importante destacar que la función del facilitador no se reduce solo a proponer las preguntas o explicar las normas del círculo. A lo largo de todas las rondas su papel es, como bien dice su nombre, facilitar el diálogo.
Esto lo hace reformulando las preguntas cuando es necesario, indagando un poco más a través de la escucha activa o buscando que los participantes reformulen sus respuestas cuando son un poco ambiguas o muy generales.
Por ejemplo, en mi instituto teníamos una regla importante: como facilitadores no podemos hacer preguntas que solo se respondan con "sí" o "no"; ni quedarnos satisfechos con respuestas muy generales como "bien", "mal". En esos casos tenemos que preguntarles para que hagan una mayor introspección y encuentren las palabras adecuadas para definir lo que sienten. Esto es muy relevante sobre todo para cuando llegamos a la siguiente parte del círculo, la parte que tiene mayor peso, el TEMA.
El TEMA es el núcleo central del círculo; en función del objetivo, en este caso el bienestar, planteamos las preguntas que se han diseñado previamente para que ayuden al grupo a expresarse y a compartir. En este caso te propongo la siguiente pregunta: ¿Qué cosas me hacen sentir cómoda o me aportan felicidad ahora mismo en mi vida? Te dejo un ratito para que lo pienses, recuerda que si estuviésemos en un círculo real, el facilitador no te dejaría responder de forma muy general o superficial; porque nos importa lo que tienes que contar. Así que, espero que tu respuesta mental o si la quieres dejar por blog, sea tuya y desarrollada, que podamos ponernos de cierto modo en tu piel.
Una vez que ya la hayas respondido seguimos.
En los círculos muchas veces se hacen preguntas como estas porque ayudan a que se conozcan mejor y entiendan cómo se sienten los demás. Normalmente las preguntas siempre tienen un sistema interno y es que se comienza con una pregunta que suele ser positiva. Esto ayuda a que la gente se introduzca más en la conversación, tenga ganas de compartir y pierda el miedo de ser juzgada. Después llega una pregunta negativa, algo que les hace sentir mal, esta siempre suele ser un poco más complicada pero te prometo que es en la que la gente más se sincera. Aquí es donde de verdad se empieza a compartir y a entender a sus compañeros. Después, siempre se incluye una pregunta que de paso a que podrían hacer ellos y después que necesitan de los demás. Con esto conseguimos información muy sólida sobre el tema que estamos tratando y sobre qué podemos hacer al respecto.
En cuanto a este tema las preguntas serían:
¿Qué situaciones me generan malestar ahora en mi vida?
¿Qué puedes hacer tú para mejorar ese sentimiento de malestar?
¿Qué necesito de la gente que me rodea cuando no estoy feliz?
Una vez que ya respondimos todas las preguntas, el facilitador comienza con la última fase del círculo, el CHECK- OUT. Este consiste en llevar a cabo una reflexión sobre lo que hemos aprendido y lo que nos llevamos de la sesión. Su propósito es recoger información sobre cómo ha ido la actividad y que le ha parecido a cada participante. Realizaríamos la siguiente pregunta: ¿Qué te llevas de este círculo?
Con esto, se podría dar fin a la práctica restaurativa. El facilitador habría tomado notas sobre lo que ha considerado más importante, que han de mejorar, que situaciones son relevantes...
Como seguramente habréis notado, hacer la práctica así, puede ser tal vez muy densa, sobre todo si la edad de los participantes es baja. Por ello los círculos cuentan con dos técnicas fundamentales que van incluidas en la estructura, pero que al hacerlo de esta forma virtual con vosotros he visto mejor explicarlas por separado. Estas son: los mezcladores y los juegos.
MEZCLADOR: este es un juego para soltar energía y mezclar a las personas en el círculo y evitar que las personas más cercanas se sienten juntas y de esta manera puedan atreverse a sentarse junto a otras que conocen menos. Siempre suele realizarse nada más terminar la primera ronda, el check-in ya que es en este momento cuando el facilitador ha podido localizar que grupos de personas deben mezclarse. Un ejemplo de mezclador sería el viento sopla: el facilitador le da la vuelta a su silla y sale al centro donde explica en qué consiste el juego; la persona del centro dirá “el viento sopla para las personas que…” y todas las personas que lo cumplan tienen que cambiarse de sitio pero este no puede ser el sitio de al lado. En ese momento la persona que está en el centro aprovechará para sentarse obligando a otra quedarse de pie y ser la siguiente en elegir quienes se cambian de lugar.
JUEGOS: Estos son esenciales para reconectar con el grupo cuando notamos que hay falta de interés. No son una parte fundamental de todos los círculos porque no siempre son necesarios o por cuestión de tiempo no se pueden hacer, pero siempre que veamos que los alumnos ya no están tan atentos, es bueno introducir uno entre algunas preguntas. Un ejemplo de juego puede ser el Patio de vecinos, este pude resultarnos similar a la practica speed dating. Este consiste en crear dos círculos, uno en el interior y otro en el exterior; quedando una persona enfrente de la otra. Los facilitadores, proponen una pregunta o un tema y estos tienen que hablar sobre ello en menos de un minuto. Una vez se acaba el tiempo el círculo de fuera se mueve una persona para la derecha y se propone otro tema que debatir con el nuevo compañero. En este caso se me ocurre que podríamos hablar de momentos en los que hayamos sentido las siguientes emociones: miedo, entusiasmo, frustración, alegría, envidia… Los facilitadores supervisarán como lo hacen y les ayudaría si fuese necesario y es él quien controla el tiempo y va lanzando los nuevos temas.
Con toda esta información, ya tendríais la base fundamental para lanzaros a practicar cómo realizaríais esta técnica. Sin embargo, considero que para que realmente podáis imaginaros facilitando uno, sepáis cómo reaccionar ante algunas situaciones que suelen aparecer en los círculos.
Por eso, a continuación os dejo algunas recomendaciones que os pueden ayudar a manejar momentos que a veces nos resultan un poco complejos.
TIPS para el FACILITADOR:
¿Qué hacer cuando no saben qué contestar?
Esta situación es la más común que un facilitador debe saber gestionar, puede ser que la persona no sepa qué contestar o no se sienta segura para hacerlo. En estos casos, se le puede preguntar si quiere que hagamos una segunda ronda, dándole así más tiempo para pensar y escuchar a sus compañeros. Al ofrecer esta opción, le damos espacio para que gane confianza.
¿Qué hacer cuando no respetan los turnos de palabra y comentan por lo bajo?
Esta situación suele ocurrir habitualmente cuando se hace un círculo con niños, pero también puede suceder con adultos. Se da cuando hay un par de personas que no pueden evitar comentar por lo bajo lo que se está diciendo. No hay que enfadarse ni sentirse mal; lo primero que debemos hacer es intentar darnos cuenta cuanto antes. Normalmente, nada más comenzar con el check-in ya lo vemos, y es entonces cuando aplicamos el mezclador con el propósito de separar a esas personas.
En el caso de que el problema continúe, podemos optar por dos opciones, según con cuál te sientas más cómodo en ese momento. La primera consiste en levantarte y pedirles amablemente que te cambien el sitio. No hace falta explicar por qué, normalmente ya lo saben. La segunda opción sería parar un momento el círculo y comentar que te estás sintiendo un poco incómodo/a porque no puedes escuchar bien lo que está contando la persona que tiene la palabra.
Ambas opciones suelen funcionar, pero es cierto que, si el problema es más bien que una de las personas es especialmente inquieta, probablemente tengas que recurrir a la segunda.
¿Qué hacer si la emoción nos puede y alguien rompe a llorar?
La tercera situación que puede ser difícil de gestionar las primeras veces es cuando surgen las lágrimas. En ese momento no debes tomártelo como algo negativo; al contrario, puede significar que has conseguido crear un espacio seguro en el que alguien se ha sentido con la suficiente confianza como para emocionarse.
Tu deber entonces es no romper ese espacio seguro. Tu labor consiste en dar espacio, mantener la calma y normalizar la situación. Puedes decir que es normal emocionarse y agradecerle a esa persona que haya mostrado y exteriorizado su sentimiento con el grupo. El círculo debe ser un lugar donde podamos llorar, reír y reflexionar, porque al final estamos compartiendo un pequeño pedazo de nosotros mismos y cualquier emoción es válida.
¿Cómo tomarse los feed-backs del círculo?
Ahora bien, en los círculos, también pueden darse diferentes situaciones en el check-out. A lo largo de mi paso por el instituto participé en muchos círculos diferentes y aunque en la mayoría de ellos el cierre era muy bonito y positivo, también hubo algunos en los que aparecieron críticas y reproches. Esto hay que tomárselo con total normalidad, porque lo es, no le tiene porque encantar a todo el mundo.
Como facilitador, es importante comprender que no solo importa el resultado final del círculo, sino todo el proceso que hemos vivido durante él. En los círculos no solo se buscan soluciones a problemas o se tratan distintos temas, en los círculos se aprende, se aprende tanto de las experiencias de las personas que participan, como de las propias personas y también de uno mismo, se aprende de los errores, de las reacciones que surgen las emociones que sentimos y de todo en general. Al participar en el círculo y aún más como facilitador es fundamental extraer el aprendizaje de cada uno de ellos.
Con el tiempo se aprende a gestionar mejor las diferentes situaciones que pueden surgir. Es todo un proceso, y no debemos frustrarnos si al principio recibimos críticas o sentimos que algo no ha salido perfecto, “la práctica hace al maestro”.
Para concluir, espero que la lectura no se os haya hecho demasiado tediosa y que os haya servido para entender mejor qué son y cómo funcionan los círculos de diálogo. Para cerrar la entrada de este blog me encantaría que al igual que en un círculo terminásemos con la pregunta de cierre. ¿Qué os lleváis de esta lectura?
Yo, sin duda, termino esta entrada muy agradecida de haber podido compartirla con vosotros y vosotras. Además, aunque me haya llevado mucho tiempo, poner por escrito gran parte de lo que sé sobre los círculos me ha vuelto a enseñar la magia que llevan consigo y la gran cantidad de aprendizaje que me enseñaron.
Si tenéis cualquier duda, no dudéis en escribirla en los comentarios.
¡Os leo!✨
Bibliografía:
Para la redacción de esta guía sobre el funcionamiento de los círculos, me he basado en mi experiencia personal y en los materiales de formación del centro educativo.
-Equipo de convivencia del IES Miguel Catalán. (2022). Guía para facilitar círculos de diálogo. Materiales del Programa de Convivencia y Prácticas Restaurativas.

Nuria me encanta la propuesta de los círculos de diálogo. Es algo super innovador y a mi personalmente creo que me habría ayudado muchísimo a expresarme sin miedo en el colegio o el instituto. Con todo lo que has descrito, estoy deseando poder llevarlo a la práctica cuando sea profesora o incluso en otras situaciones
ResponderEliminarMe alegro mucho de que te haya gustado, si en algún momento tienes la oportunidad de llevarlo a la práctica no lo dudes y lánzate a hacerlo!
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