La Organización en la empezó todo
Hola tejedores, espero no haberos hecho esperar mucho tiempo para la primera entrada del blog, donde realmente nos adentramos en materia. En este primer bloque de la asignatura de Organización y Gestión de Instituciones y Programas Educativos, nos introducimos en la historia de las primeras organizaciones educativas hasta hoy; pudimos comprender cómo se desarrollaban, cuáles eran sus objetivos... Después, descubrimos una de las propuestas de Iván Illich: la desescolarización, que promueve la enseñanza a partir de organizaciones que no pertenezcan al Estado. Además, hemos visto distintos tipos de organizaciones como los marines, las parteras del Yucatán o Alcohólicos Anónimos. Y, por último, hemos estudiado cómo la tecnología ha hecho evolucionar a la educación y, en sí, a la humanidad.
Al principio no sabia muy bien cómo iba a poder relacionar todo esto con el tema principal de mi blog, pero después de darle un par de vueltas lo vi bastante claro; tanto, que no sé cómo no me di cuenta antes.
Para poder entender cualquier tema, proyecto u organización es necesario empezar por el principio, al igual que hicimos en el primer tema. Es por ello que esta entrada del blog va a estar dedicada a la historia de mi antiguo instituto: el IES Miguel Catalán, en Coslada.
¿Cuál es su origen?
El instituto abrió sus puertas en 1976, en una Coslada que no hacía más que crecer debido al número de fábricas que se estaban creando en el Corredor del Henares. Surgió originalmente como un centro de Formación Profesional, diseñado para formar todos los técnicos que faltaban en las industrias. Podemos decir que de ahí hemos heredado la identidad de ser un centro que "sabe hacer cosas". El centro se convirtió en un IES completo en los años 90 y, en el curso 2020/2021, implantó el Bachillerato Internacional.
¿Por qué Miguel Catalán?
El instituto recibió este nombre principalmente como un homenaje al científico español Miguel Catalán. Fue él quien revolucionó la física al descubrir los multipletes (grupos de líneas en los espectros atómicos). Sin embargo, aunque naciese como un homenaje, creo que actualmente ese nombre tiene mucho que ver con la filosofía del centro; y, es que al igual que esos multipletes, el instituto busca que cada alumno se entienda no como una pieza aislada, sino como parte de un sistema organizado que busca lo mejor en su conjunto a través de la convivencia.
¿Qué hace especial a esta organización?
Después de pasar un tercio de mi vida en este centro creo que lo que marca la diferencia es su filosofía. Los alumnos pasan de ser espectadores a ser agentes de su aprendizaje. Si Illich criticaba a las instituciones por ser rígidas y por no atender verdaderamente al desarrollo de los estudiantes, el Miguel Catalán rompe el molde desde dentro. Una propuesta que estoy segura que Iván Illich habría apoyado son las "estructuras" que se organizan en el centro al menos una vez al mes. Estas se imparten en la hora de la tutoría y consisten en proporcionarle a los alumnos otras enseñanzas fuera del currículum. Para que lo podáis entender mejor, voy a poner algunos ejemplos:
- Estructura de salud: venían profesionales, normalmente enfermeras, que explicaban a los alumnos temas relevantes sobre sanidad, maniobras, tabús sanitarios, menstruación...
- Estructura juventud: creaban propuestas de actividades con coordinadores de Juventud del Ayuntamiento para realizarlas tanto en el centro como en Coslada.
- Tejedoras: algunas madres se ofrecieron a enseñar a tejer a los alumnos, con los trabajos que hicieron, decoraron algunos arboles del centro.
Hay muchas más, y conforme han pasado los años se han ido añadiendo y quitando algunas. El objetivo de estas estructuras es aumentar el conocimiento de los alumnos y buscar que ellos también lo compartan con sus compañeros de clase en el resto de tutorías.
No obstante, si hay algo que realmente mantiene unido al Miguel Catalán y termina de dar sentido a esta organización escolar, es su apuesta por la convivencia. Por darle importancia a cada miembro que construye el centro: profesores, limpiadores, secretarios, director, alumnos, conserjes... y familias. La convivencia por la que apuesta es una que se teje entre nosotros, que se construye contando con cada uno sin importar su categoría. Todos importan.
Aquí es donde entran en juego los círculos de convivencia.
En futuras entradas explicaré a fondo en qué consisten y cómo realizarlo. Ahora quiero que os quedéis con la esencia, la finalidad y la magia que llevan detrás. Los círculos no son simplemente "sentarse a hablar"; el instituto tiene una estructura dedicada especialmente a ellos. Esta estructura lo que busca es establecer, desde que los alumnos entran en 1º de la ESO, un conocimiento sobre cómo funciona el proyecto de convivencia para que todo el mundo se sienta escuchado y tenido en cuenta.
En el Miguel Catalán se trabaja bajo una filosofía restaurativa: no se busca el castigo vacío que solo aparta al alumno, sino la comprensión y la búsqueda de soluciones como grupo. Es una forma de entender que, cuando surge un conflicto o un problema, este no afecta solo a dos personas; afecta a toda la clase y también al centro en su conjunto. Por eso se apuesta por las prácticas restaurativas y en la prevención de los conflictos.
Los círculos de diálogo son la forma perfecta de darle voz a cada miembro que participe en ellos, porque solo entendiendo cómo se siente el grupo se puede encontrar una solución que enseñe a todos. Para mí, el enfoque que le da el centro a los conflictos es fundamental, ya que estos no se pueden erradicar, siempre van a surgir, y por ello es tan importante aprender a confrontarlos de la mejor forma posible, en este caso mediante el diálogo. La "magia" del centro es que no ve los problemas como catástrofes, sino como oportunidades para mejorar.
En definitiva, espero que hayáis podido conocer un poquito más mi instituto y qué es lo que le hace especial. En las próximas entradas os contaré con todo detalle en qué consisten estos círculos, cómo se lleva a cabo y quiénes son las personas que hacen que funcione.
Para terminar, me encantaría saber vuestra opinión:
- ¿Creéis que el modelo de castigo sigue siendo útil o deberíamos apostar por esta filosofía restaurativa donde es el grupo que soluciona el problema?
- ¿Os habíais parado a pensar alguna vez en la historia que había detrás del nombre de vuestro instituto?
- ¿Sentíais que vuestro papel en el centro era activo o solamente de paso como mero espectador?
- ¿Creéis que organizaciones como el Miguel Catalán logran "humanizar" la institución o, como diría Illich, el simple hecho de ser una escuela ya limita el aprendizaje real?
¡Os leo! ✨
Nuria, me hace feliz saber que has asistido a un colegio así, el mío desde luego que no era de ese modo, no teníamos charlas de convivencia, ni todas las experiencias de aprendizaje que el Miguel Catalán ha proporcionado, me inspira y me encanta saber que existen colegios así. Respondo a alguna de tus preguntas, porque no me quiero enrollar. Mi papel en el centro era bastante activo, porque participaba en muchas extraescolares, me llevaba muy bien con los docentes y personal y desde los 3 añitos aprendí ahí. Que ganas de leerte de nuevo, sé que de ti aprenderé mucho
ResponderEliminarGraciass ruth, me hace mucha ilusión que el post te haya inspirado. Es verdad que la diferencia entre centros puede ser abismal pero por ello no quiere decir que uno sea mejor que otro. Aunque tu colegio no tuviera esas dinámicas, ese papel tan activo que tuviste y el cariño que le guardas demuestra la gran labor que hicieron. Yo también tengo muchas ganas de seguir compartiendo con vosotros todo lo que aprendí. ¡Nos seguimos leyendo!
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